
APAGONES Y VULNERABILIDAD DE LA INFRAESTRUCTURA ELÉCTRICA EN TIJUANA Y BAJA CALIFORNIA
Por el Dr. José Ángel Ramírez
Tijuana, Baja California | 11 de septiembre de 2026
Tijuana enfrenta una problemática eléctrica que ya no puede considerarse únicamente como una serie de fallas aisladas. Los apagones recurrentes de las últimas semanas evidencian una combinación de infraestructura envejecida, crecimiento acelerado de la demanda, saturación de equipos de distribución, altas temperaturas y contingencias como vandalismo, incendios y daños físicos a las instalaciones.
De acuerdo con información difundida a finales de agosto, Tijuana dispone de 32 subestaciones eléctricas y un especialista del sector señaló que algunas acumulan más de 30 años de operación, con equipos cuyo ciclo de vida ya terminó o está próximo a concluir. Al mismo tiempo, la expansión de viviendas, edificios, comercios e industria ha incorporado nuevas cargas a una infraestructura que requiere inversión y modernización.
Una red sometida a una demanda creciente
Las altas temperaturas agravan el problema. Durante los periodos de calor aumenta considerablemente el funcionamiento de aires acondicionados, ventiladores, refrigeración y sistemas de bombeo de agua. Cuando esta demanda adicional coincide con instalaciones antiguas o subestaciones trabajando cerca de sus límites, aumenta la vulnerabilidad ante interrupciones.
La presión sobre el sistema es real: el 8 de septiembre de 2026, CENACE reportaba para Baja California una demanda neta de 3,509 MW, frente a una generación neta de 3,128 MW en el momento consultado. CENACE además realiza estimaciones específicas de déficit y excedente para el Sistema Interconectado Baja California. Estas cifras deben interpretarse como una fotografía operativa del sistema y no, por sí solas, como prueba de que cada apagón sea consecuencia de falta de generación.
Existe realmente “desabasto”?
Es importante distinguir entre falta de energía disponible y problemas para distribuirla confiablemente hasta los usuarios. La propia CFE ha sostenido recientemente que los apagones de Tijuana no se explican exclusivamente por falta de capacidad de suministro. En reuniones con autoridades municipales se identificaron entre 20 y 40 puntos con fallas, además de daños de infraestructura, vandalismo, postes afectados y sobrecargas relacionadas con instalaciones eléctricas deficientes.
Por ello, hablar solamente de “desabasto” simplifica demasiado el problema. La evidencia disponible apunta especialmente a un desafío de infraestructura, distribución, mantenimiento, resiliencia y capacidad para responder al crecimiento de la ciudad.
Los efectos ya son visibles. Habitantes de distintas colonias reportaron recientemente interrupciones prolongadas y múltiples cortes; el 8 de septiembre hubo reportes de hasta 13 horas sin electricidad en algunos sectores. Un día después, dos incidentes relacionados con infraestructura eléctrica dejaron a más de 1,500 usuarios sin servicio en zonas de Tijuana.
Lo que Tijuana y Baja California necesitan
La solución debe ir mucho más allá de reparar transformadores después de una falla. Se requiere un Programa Integral de Modernización y Seguridad Energética para Tijuana y Baja California, con diagnóstico técnico independiente de la edad y condición de cada subestación; sustitución prioritaria de transformadores, interruptores, cableado y equipos que hayan concluido su vida útil; nuevas subestaciones y circuitos donde los estudios de demanda lo determinen; automatización y monitoreo en tiempo real; mantenimiento preventivo; protección contra robo y vandalismo; redundancia para hospitales, sistemas de agua y servicios estratégicos; y una planeación eléctrica vinculada al crecimiento urbano e industrial de los próximos 10, 20 y 30 años.
La modernización eléctrica no debe esperar a que el siguiente periodo de calor vuelva a poner la infraestructura bajo presión. Cada interrupción prolongada afecta hogares, hospitales, comercios, sistemas de agua, telecomunicaciones y procesos industriales. El sector industrial de Tijuana ya ha reportado pérdidas económicas importantes relacionadas con los cortes recientes.
Tijuana es una de las ciudades industriales y fronterizas estratégicas de México. Su infraestructura eléctrica debe desarrollarse a la misma velocidad que su población, sus viviendas, sus empresas y su industria.
No basta con restablecer la electricidad después de cada apagón. Hay que modernizar la infraestructura antes de que falle.
Dr. José Ángel Ramírez
“La energía eléctrica es infraestructura estratégica: sin una red moderna y confiable no puede existir desarrollo sostenible, competitividad ni calidad de vida.”
